
Desde hace muchos años venimos aguantando esa infame propaganda nacionalista que van pregonando a los suyos diciendoles que extremeños y andaluces y el resto de España en general vivimos a costa de ellos, que España les roba. Vamos que aqui nadie se levanta a las 7 de la mañana sino que todos somos unos vagos que nos dedicamos a esperar el maná de las subvenciones y del paro que nos pagan los muy trabajadores y aplicados nacionalistas. Y que si no somos una región rica es porque preferimos seguir chupando del bote, dormir tres horas de siesta y ver futbol todos los días.
Es cierto que actualmente Extremadura es la región más pobre de España pero también es cierto que partimos de una situación muy mala. Extremadura ha sido, tradicionalmente, una de las regiones de España con una menor pujanza económica. Con un entorno marcadamente rural, en numerosas ocasiones el tren de la industrialización y del progreso fue muy a nuestro pesar , a otras zonas de España, especialmente por los miles de extremeños que no tuvieron otra alternativa que emigrar. Miles de ellos emigrar precisamente a Cataluña y al País Vasco y con su sudor y esfuerzo hacer de esas dos comunidades lo que son ahora. Cuando hablan los nacionalistas de expolio me pregunto si no hay mayor expolio que el que 1.000.000 de extremeños emigraran forzosamente porque la oligarquia española durante muchas décadas decidiera colocar, concentrar y fomentar toda la industria en Madrid, Cataluña y el Pais Vasco. Mientras nuestra tierra despreciada y olvidada durante años y años por los distintos gobiernos e instituciones españolas. Extremadura por fin empezo a despegar con el estado de las autonomías. El autogobierno, materializado en nuestro Estatuto de 1983, en nuestra Asamblea en Mérida y en la Junta, nos permitió por primera vez en la historia que el destino de los extremeños no sólo se decidiera en Madrid.
Bien pues en estos 27 años de autogobierno Extremadura ha conseguido recortar más de 14 puntos de diferencia con la media de España. Según un
informe de Funcas "Aunque pueda resultar paradójico, una de las comunidades que más éxito ha cosechado en este cuarto de siglo es la que ocupa el último lugar: Extremadura tenía en 2005 el 67,4% de la renta per cápita de la media de España, pero es que en 1980 apenas llegaba al 52,9%. Es decir, un aumento de más de 14 puntos, derivado de que fue la región con mayor incremento de riqueza per cápita en esos 25 años: 3,5%."Es decir los extremeños hemos creado riqueza y a un ritmo mayor que el resto de las comunidades.
Además a esto hay que sumar que somos la comunidad
con más gasto educativo en función del PIB, la tercera comunidad que
mayor gasto per cápita destina a sanidad, con 1349 euros, la región donde
más barato puedes comprar un piso. ¿Tampoco lo hemos hecho tan mal no os parece?.
Es verdad que hemos recibido una gran cantidad de millones de Europa y de los Presupuestos Generales del Estado a lo largo de todos estos años, pero también es verdad que los hemos sabido invertir y aprovechar razonablemente bien.
Una vez dicho todo esto y volviendo al principio, los extremeños no tenemos que sentirnos avergonzados ni estar dando las gracias todos los días por recibir ese dinero porque no se trata de solidaridad sino de justicia.
Hay una parte de un
artículo de Antonio Robles, diputado de Ciutadans del Parlamento de Cataluña que lo define muy bien "Una de las falacias es el empeño de los nacionalistas en dar carácter de sujeto jurídico a lo que sólo es una realidad de geografía física (las regiones) o política (las comunidades autónomas) en cuestiones fiscales. Quienes pagan los impuestos son las personas físicas, y todas pagan exactamente lo mismo en cualquier lugar de España, dependiendo de su renta personal. Así, un catalán que gane 50.000 euros al año pagará exactamente igual que un madrileño, un gallego o un murciano que gane esa misma cantidad. No es, por tanto, su comunidad quien paga sus impuestos, sino cada uno de ellos, y por eso pagarán más las comunidades que tengan un mayor número de ciudadanos con rentas elevadas y afincadas muchas y grandes empresas. Es el caso de Madrid, Cataluña, Baleares y la Comunidad Valenciana, que son contribuyentes netas a la solidaridad interterritorial.
Hay en esta confusión un enorme error: España es una nación de ciudadanos concretos, libres, con iguales derechos y deberes; no un conjunto de comunidades cuyo imaginario sujeto jurídico suplanta esos derechos individuales.
Otra de las falacias del nacionalismo (vasco o catalán) es que para definir la contribución de las comunidades al Estado para que éste distribuya dicha renta en función de las necesidades de cada una de ellas se ha impuesto el concepto de solidaridad. De ahí nacen todos los agravios. No es solidaridad, es justicia distributiva. No se trata de que unos se apiaden de otros, sino de que el Estado por el poder que le confieren las leyes distribuya esa riqueza recaudada de forma equitativa entre todos los españoles. De la misma manera que una empresa o un ciudadano individual no puede disponer ser solidario con el dinero que ha de aportar a Hacienda porque es una obligación legal hacerlo, no lo son las comunidades que, además, no aportan nada.
Si permitimos que se llame solidaridad a lo que es una obligación legal, se podrá llegar a exigir, como pasa ahora, por parte de las comunidades más ricas, que esa solidaridad sea ésta o la otra. Si hablamos de justicia distributiva, serán los responsables políticos de cada momento y las reglas legales que nos hemos otorgado entre todos los que decidan donde y en qué cantidad deben ir los dineros de todos."
"El nacionalismo en general es imbecilizador, aunque los hay leves y graves, los del forofo del alirón y el que se pone el cuchillo en la boca para matar. Hay gente sin conocimientos históricos, el nacionalismo atonta y algunos son virulentos. Afortunadamente en Cataluña la situación es diferente a la del País Vasco, aunque esa minoría es una alarma que nos dice que algo hay que hacer. El nacionalismo es una inflamación de la nación igual que la apendicitis es una inflamación del apéndice." Fernando Savater (Filósofo y escritor)
P.D. Extremadura tiene una asignatura pendiente y es de las más importantes: EL EMPLEO. Tenemos ya las autovías, vamos a tener el AVE, tenemos cientos de jovenes muy bien formados ya no hay excusa que valga presidente Fernandez Vara. Tiene cuatro años para solucionar este problema y espero de verdad que lo haga.